Miradas violetas desde el Barranco y el Realejo.

Vivir en los barrios que hoy llamamos Realejo – San Matías o Barranco del Abogado es observar como poco a poco el pequeño comercio ha ido muriendo al tiempo que nuestras vecinas y vecinos debían abandonar sus calles para irse a viviendas que reuniesen las condiciones mínimas a unos precios pagables. Los barrios que integramos el Barranco y el Realejo somos aquellos en los que más apartamentos ofrecen plataformas como Airbnb. Aquí rehabilitación es sinónimo de «gentrificación» y «turistificación».
La expulsión de vecinas y vecinos, la desaparición de pequeños comercios, el envejecimiento de nuestra población, mayormente femenina, o los intentos constantes de eliminar los equipamientos como el colegio público José Hurtado, la situación confusa de los colegios Príncipe y Gota de Leche, o la tentativa de recorte educativo de la Escuela Municipal de 1 a 6 años «Duende» son ejemplos de cómo nuestra vida se empobrece o se mercantiliza.
¿Cómo nos afecta si miramos con la lupa violeta para captar la vida de niñas y mujeres del barrio?
Aquí la desigualdad entre los Cármenes y los edificios sin ascensor se enmascara con la belleza de un casco antiguo. Mujeres que toda la vida se han dedicado a «servir», al trabajo doméstico en casa ajena o al cuidado de personas dependientes, o a la costura, con sus enfermedades profesionales correspondientes, viendo que sus pensiones, en su mayoría de viudedad, no alcanzan a pagar las derramas de cada comunidad. Edificios sin vecinas ni vecinos estables, donde la especulación abre las puertas de par en par a la soledad y destierra el trenzado social y solidario que ayer aseguraba el cuidado colectivo.
La desigualdad se muestra en edificios en los que conviven mujeres con alta formación académica y profesional, pero en situaciones económicas opuestas. Junto a funcionarias o profesionales, en el Barranco o en el Realejo, mujeres jóvenes ensartan, uno tras otro, contratos de trabajo precarios, prácticamente en las mismas actividades feminizadas que realizaron sus madres: personal de limpieza de oficinas, hoteles u otros establecimientos similares, cuidados, dependientas de comercio o camareras.
Precariedad y desigualdad que se sustancia en que en estos barrios se registra una demanda femenina mayor de servicios de protección social: familia, infancia, mujer, personas mayores –donde duplican el porcentaje de hombres e inmigrantes-.
En 2018 ha habido un incremento del 42% en las intervenciones en materia de violencias machistas, convivencia personal y familiar e integración social. La necesidad social es femenina en toda Granada, enorme en zonas como Norte, pero muy elevada en Realejo-San Matías-Genil.
En los cascos antiguos de todas las ciudades la movilidad es una cuestión central. Cuando los servicios sanitarios en hospitales o centros de especialidades se encuentran en los márgenes de los núcleos urbanos se hace incomprensible que los autobuses públicos que recorren el Barranco del Abogado o el Realejo estén orientados al uso turístico. Sin paradas para hacer transbordo, siendo una persona mayor, o viajar con un coche de bebé es toda una odisea.
Somos mujeres y nuestra visión morada mira la realidad desde la altura de la vida. Vivimos nuestros barrios, esperamos el autobús con carros de la compra repletos porque ya no queda comercio en muchas de nuestras calles. Cuidamos a hijas y nietas a salta de mata por aceras tomadas por motos. Somos esas estudiantes que tienen que mirar hacia atrás en las noches cuando volvemos a casa. Somos esas mujeres que la renta antigua nos mantiene en edificios sin ascensor, lo cual nos aísla. Somos, también, esas mujeres que volvemos a nuestros barrios de visita porque nuestras casas eran una ruina y ahora son lujosos apartamentos para turistas; aquellas que co-cuidadamos a la madre de nuestras vecinas, y que criamos juntas a las niñas y los niños de las placetas y las cuestas.
Somos la memoria de barrios solidarios y vivos. Somos las mujeres que llenamos de vida y futuro, con miradas violetas, el Barranco del Abogado y los barrios de Realejo – San Matías.
TODAS LAS MUJERES, TODOS LOS DERECHOS, TODOS LOS DÍAS.
Círculo de Podemos Realejo-San Matías-Barranco y Podemos Feminismos Granada.

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