— ¡Que llega, que llega!, ¡que llega mañana a las diez y media a la estación de Andaluces!….
— ¿El AVE?
— No, la ministra.

Decenas de personas arremolinadas, esperándola. «Ponte el chaleco amarillo». «¿Y eso?». «Por seguridad». No quedó claro si se trataba de asegurarse de que nos vieran las máquinas para evitar un atropello, o de que no se viera a los vecinos que, con sus camisetas amarillas, se habían acercado a advertir de los riesgos de este AVE para sus barrios y la ciudad. Pero comprobamos que, si quieres disimular una marea amarilla, pintar el mar de amarillo es una opción a considerar.

Con la demora de la ministra, una empieza a ver fantasmas: «Será que viene por el rodeo de 600 km por el que traen el AVE… O igual va a ser como Bienvenido, Mr. Marshall, todos en comitiva esperando a que llegue el progreso, y al final el tren… digo… los coches, pasan de largo».

Pero por fin llega con amplio despliegue de vehículos y protocolo. La Marea Amarilla supera el camuflaje y se lo dice muy claro: «Que llegue, pero soterrado». «No se preocupen, habrá segunda fase. Estos cientos de millones invertidos son una solución provisional, luego lo destruiremos y lo construiremos de nuevo soterrado». Lo mismo que decía desde Madrid pero con el efecto, a la vez irónico y dramático, de hablar en una estación construida como «provisional» a finales del siglo XIX. Hay que ser ministra para ponerse de espaldas a la Chana y decir, “ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras, tralará. Por el mar corren las liebres y el AVE llegará soterrado a Granada en una segunda fase”

La seguimos después de hito en hito, tratando de poner la oreja y sacar algo en claro.
— ¿Para cuándo, ministra?
— Este año, según los técnicos, si no surgen imprevistos…
(sic)
— ¿Ha aceptado algún reformado por aumento del coste de las obras?
— La empresa tiene derecho a pedirlo, y el Ministerio a denegarlo o aceptarlo.
— Sí, pero ¿se ha aceptado?
— La empresa tiene derecho a …
Así hasta el agotamiento de la periodista…
— ¿Plazos para la segunda fase?
— Si hubiera consenso…
— ¿Cómo? ¿Y la declaración institucional unánime?
— No dice nada de la ubicación de la estación.
— Pues en Andaluces, obvio. Si ya el alcalde desistió de desviar las vías y desubicar la ubicación…
— La declaración no lo dice, no nos consta el consenso…

Y así hasta el agotamiento de la inteligencia.

Para esto, mejor pantalla de plasma. Esperábamos respuestas, y traía juegos de escapismo dialéctico.

Nos hizo una visita a imagen y semejanza del AVE que perpetran. Venía a intentar restaurar un trampantojo, un cuadro de progreso, rápidas conexiones, aumento del empleo y prosperidad para el comercio y la hostelería, que se resquebraja a cada mes de retraso, a cada nuevo plazo prometido y vencido, evidenciándose lo que de verdad ha supuesto: un retroceso sin precedente en ninguna otra ciudad.

Ha sido Granada la única que han dejado sin servicios durante meses y meses, cuando la vía de Moreda-Linares-Baeza no está afectada por las obras, y tan intacta que mañana mismo podrían circular de nuevo trenes a Madrid y el nocturno a Barcelona suspendido el pasado verano.
La única con aumento en kilómetros y coste del billete del trayecto a Madrid, hasta hacerlo más largo y caro que desde Málaga y Sevilla. Milagros de la técnica ministerial.

La única con destrucción de empleo directo al llevarse a Antequera el mantenimiento y control de la mayor parte del tramo.

Esto que nos quieren traer no es AVE, sino pájaro de mal agüero.

Para salir del abandono secular que tratan de ocultar detrás del trampantojo, nuestra provincia necesita un verdadero desarrollo ferroviario: precios asequibles y frecuencias útiles con las capitales andaluzas; red de cercanías a Motril, Loja, Guadix-Baza; conexión con Murcia, que nos acercaría a Barcelona, y con Jaén para otro tanto hacia Madrid; mercancías con el corredor Mediterráneo y el puerto de Motril.

Es tiempo ya de construir una visión de futuro para Granada, y lo primero es limpiarnos la mirada de falacias. Para empezar, recuperar inmediatamente la conexión por ferrocarril con Madrid y Barcelona por Linares-Baeza mientras se prepara un AVE como es debido.

— A ver que te quite..
— ¿Qué…?
—  Nada, nada, que se te había metido una trampa en el ojo.

Marta Gutierrez | @magublas